Podríamos decir que existen en la actualidad 3 sistemas diferentes para producir Hipoxia Artificial, y como es lógico cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes:
1. Mediante Cámaras presurizadas y Cambios en la presión del aire.
Sería la traslación de las condiciones de presión existentes en altitud a un entorno determinado. Si nosotros somos capaces de disminuir la presión en un espacio cerrado, estamos dando lugar a una situación de hipoxia, cuyo grado va a estar directamente relacionado con el cambio de presión. Fue el primer sistema empleado y de ahí que se comenzara a hablar de cámaras hipobáricas. En este caso sí que se producía una hipobaria (disminución de la presión) y como consecuencia de ello una hipoxia (disminución de oxígeno). El problema viene derivado del espacio físico (habitualmente cilindros metálicos herméticos de diferentes tamaños) y del sistema de bombas necesario para generar y mantener la hipobaria. Ello lo convierte en un sistema caro y no utilizable para uso personal.
En Francia y más concretamente en Marsella existe una empresa especializada en la hiperbaria que se llama COMEX y que en el año 1997 fue el lugar en el que se realizó un estudio denominado "Everest-Comex 97 (Everest III)" en el que se trataba de conocer las repercusiones médicas, fisiológicas y biológicas que traía consigo la vida del hombre en altitudes extremas. El estudio en hipobaria se realizó con 8 personas que fueron alojadas en las cámaras del Centro de Ensayos Hiperbáricos durante 36 días, a través de los cuales fueron disminuyendo de forma progresiva la presión hasta alcanzar una presión equivalente a la cima del Everest. Como consecuencia de este estudio han sido publicados diferentes trabajos en la literatura científica.
En Cataluña existe una cámara hipobárica que puede ser utilizada por deportistas cara a aclimatarse cuando tienen que ir a altitud, o como método de mejora del rendimiento físico. En el siguiente enlace Servicio de Hipobaria INEFC-UB podemos acceder a dicho servicio e informarnos de las tarifas por utilización.
2. Mediante dilución del aire con nitrógeno.
Es lo que se realiza cuando es preciso disminuir la concentración de oxígeno en espacios más o menos grandes (desde una habitación hasta una casa o complejo). Es el método utilizado en los llamados hoteles de hipoxia o centros de hipoxia, que tuvieron un gran desarrollo en los paises nórdicos desde finales de los años 80. El modelo ha tenido auge en aquellos paises en los que por su orografía era difícil realizar estancias en altitud.
Igualmente utiliza este sistema un modelo de entrenamiento hipóxico que se denomina "Altitrainer", en el que el deportista está respirando a través de una máscara aire hipóxico conseguido mediante la adicción de nitrógeno.
La ventaja de este sistema es que la consecución de aire hipóxico es muy sencilla, mientras que la desventaja es la necesidad de estar utilizando depósitos o bombonas de nitrógeno para realizar la mezcla adecuada y conseguir el nivel de hipoxia deseado.
3. Mediante sistemas que son capaces de extraer el oxígeno del aire.
La evolución tecnológica ha dado lugar al desarrollo de membranas que son capaces de permitir el paso de las moléculas de oxígeno y no de las de nitrógeno, con lo que el aire resultante es pobre en oxígeno o hipóxico. Existen otros sistemas en los que se trata de fijar químicamente el oxígeno con el mismo resultado de generar aire hipóxico. Son los sistemas más asequibles para ser utilizados por particulares y ello se traduce en su utilización en pequeños espacios (las llamadas tiendas de altitud) o mediante máscaras respiratorias.
El auge en la utilización de estos sistemas en la mejora del rendimiento físico de los deportistas de alto nivel, ha dado lugar a una reducción en los precios y en una mejora de las prestaciones y seguridad de los sistemas.
En España no hay ningún fabricante de estos sistemas, pero pueden encontrarse distribuidores de estos productos, como Biolaster que incluye en su catálogo tanto las tiendas de hipoxia, como aparatos de Hipoxia Intermitente para todos los niveles.
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miércoles, 30 de enero de 2008
sábado, 15 de diciembre de 2007
Qué efectos tiene la Hipoxia en el Rendimiento?
La Hipoxia supone un estímulo importante para el organismo humano. No en vano, todas las reacciones que se producen en nuestro organismo pueden considerarse básicamente aeróbicas, es decir, dependientes del oxígeno; sí que es cierto que también hay posibilidades de que las células generen energía por vías anaeróbicas (sin oxígeno), pero son posibilidades que no pueden mantenerse en el tiempo y generan una 'deuda' que posteriormente debe 'pagarse' utilizando el oxígeno.
En un organismo tan dependiente del oxígeno, cualquier disminución en su concentración da lugar a un stress añadido. Y el organismo reacciona ante ese stress, generando adaptaciones agudas y aclimataciones que le van a permitir desenvolverse mejor en una situación de falta relativa de oxígeno.
Cuando nosotros vamos a altitud, donde nos vamos a encontrar con una disminución de la presión atmosférica que va a traer consigo una hipoxia, o cuando sometemos voluntariamente al organismo a una situación de hipoxia artificial (como es el caso de deportistas que intentan mejorar su rendimiento), el organismo pone en marcha unos mecanismos de adaptación que están ligados al aumento del denominado Factor Inducible por la Hipoxia (HIF), que a su vez va a desencadenar cambios en múltiples sistemas enzimáticos y hormonales.
El cambio más conocido es el aumento de la eritropoyetina (EPO) que aumenta sus concentraciones como respuesta a la hipoxia, ya que su función es la formación de hemoglobina (el pigmento que encontramos en los glóbulos rojos de la sangre y que se encarga del transporte de oxígeno desde los pulmones a todas las células del organismo). Un estímulo hipóxico mantenido, da lugar a un mantenimiento de niveles de EPO elevados, lo que secundariamente da lugar a un aumento de los parámetros sanguíneos (glóbulos rojos, hemoglobina, hematocrito); en esta situación aumenta la capacidad de transporte de oxígeno por parte de la sangre y ello da lugar a una mejora del rendimiento físico. Si el aumento es significativo, va a aumentar el Consumo Máximo de Oxígeno, la Resistencia Aeróbica, la Capacidad de Recuperación entre esfuerzos de todo tipo (tanto aeróbicos como anaeróbicos),... en definitiva un aumento significativo del rendimiento físico.
Pero además de los cambios en la composición de la sangre, el estímulo hipóxico a través del aumento del Factor Inducible por la Hipoxia, también va a dar lugar a:
* Incremento de la capacidad enzimática mitocondrial, con lo que aumentan las posibilidades de formación de energía aeróbica en las células (incluidas las células musculares). Ello trae consigo un aumento del rendimiento máximo y también una mayor economía energética; con la misma cantidad de oxígeno se forma más energía, lo que se traduce en que un ejercicio de intensidad submáxima va a suponer un porcentaje relativo menor tras la realización de hipoxia. Por poner un ejemplo, un atleta que corriendo a 18 km/h va a un 85% de su Consumo Máximo de Oxígeno, tras la realización de hipoxia va a ir a 18 km/h y le va a suponer un 80% de su Consumo Máximo de Oxígeno.
* Aumento de la capilarización. Capilares son los pequeños vasos sanguíneos que llevan el oxígeno y los nutrientes a las células; con la hipoxia se estimula la producción de nuevos capilares, con lo que las distancias entre el capilar y las células disminuye, mejorando el transporte de oxígeno y su utilización.
Existen también otros cambios enzimáticos más complejos, y la combinación de todos ellos dan lugar a la mejora del rendimiento físico que estamos comentando.
Así pues, el denominado entrenamiento hipóxico ayuda a mejorar el rendimiento físico por diferentes vías, y aunque la vía del aumento de los parámetros hematológicos sea la más conocida, hay otras muchas vías involucradas en esta mejora.
En un organismo tan dependiente del oxígeno, cualquier disminución en su concentración da lugar a un stress añadido. Y el organismo reacciona ante ese stress, generando adaptaciones agudas y aclimataciones que le van a permitir desenvolverse mejor en una situación de falta relativa de oxígeno.
Cuando nosotros vamos a altitud, donde nos vamos a encontrar con una disminución de la presión atmosférica que va a traer consigo una hipoxia, o cuando sometemos voluntariamente al organismo a una situación de hipoxia artificial (como es el caso de deportistas que intentan mejorar su rendimiento), el organismo pone en marcha unos mecanismos de adaptación que están ligados al aumento del denominado Factor Inducible por la Hipoxia (HIF), que a su vez va a desencadenar cambios en múltiples sistemas enzimáticos y hormonales.
El cambio más conocido es el aumento de la eritropoyetina (EPO) que aumenta sus concentraciones como respuesta a la hipoxia, ya que su función es la formación de hemoglobina (el pigmento que encontramos en los glóbulos rojos de la sangre y que se encarga del transporte de oxígeno desde los pulmones a todas las células del organismo). Un estímulo hipóxico mantenido, da lugar a un mantenimiento de niveles de EPO elevados, lo que secundariamente da lugar a un aumento de los parámetros sanguíneos (glóbulos rojos, hemoglobina, hematocrito); en esta situación aumenta la capacidad de transporte de oxígeno por parte de la sangre y ello da lugar a una mejora del rendimiento físico. Si el aumento es significativo, va a aumentar el Consumo Máximo de Oxígeno, la Resistencia Aeróbica, la Capacidad de Recuperación entre esfuerzos de todo tipo (tanto aeróbicos como anaeróbicos),... en definitiva un aumento significativo del rendimiento físico.
Pero además de los cambios en la composición de la sangre, el estímulo hipóxico a través del aumento del Factor Inducible por la Hipoxia, también va a dar lugar a:
* Incremento de la capacidad enzimática mitocondrial, con lo que aumentan las posibilidades de formación de energía aeróbica en las células (incluidas las células musculares). Ello trae consigo un aumento del rendimiento máximo y también una mayor economía energética; con la misma cantidad de oxígeno se forma más energía, lo que se traduce en que un ejercicio de intensidad submáxima va a suponer un porcentaje relativo menor tras la realización de hipoxia. Por poner un ejemplo, un atleta que corriendo a 18 km/h va a un 85% de su Consumo Máximo de Oxígeno, tras la realización de hipoxia va a ir a 18 km/h y le va a suponer un 80% de su Consumo Máximo de Oxígeno.
* Aumento de la capilarización. Capilares son los pequeños vasos sanguíneos que llevan el oxígeno y los nutrientes a las células; con la hipoxia se estimula la producción de nuevos capilares, con lo que las distancias entre el capilar y las células disminuye, mejorando el transporte de oxígeno y su utilización.
Existen también otros cambios enzimáticos más complejos, y la combinación de todos ellos dan lugar a la mejora del rendimiento físico que estamos comentando.
Así pues, el denominado entrenamiento hipóxico ayuda a mejorar el rendimiento físico por diferentes vías, y aunque la vía del aumento de los parámetros hematológicos sea la más conocida, hay otras muchas vías involucradas en esta mejora.
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